ARTICULO SEXSHOP SMODA RITA

Qué hacer (y sobre todo que no hacer) cuando vas a un sex shop por primera vez

SMODA – EL PAIS – RITA ABUNDANCIA | 8 marzo, 2016 |

Manual de etiqueta para frecuentar las tiendas eróticas sin parecer una monja de clausura, un adolescente histérico incapaz de controlar la risa nerviosa, o alguien desesperado con síndrome de abstinencia.

Aunque para algunos este tipo de establecimientos empiezan a tener la familiaridad de la farmacia, la carnicería o la tienda de chuches; para otros, los sex shops todavía imponen, provocan la risa floja, se confunden, a veces, con confesionarios o lugares para ligar con el/la dependiente, o con cualquiera que los frecuente, al que se le diagnostica, automáticamente, aquejada de furor uterino o de sobredosis de testosterona. A lo largo de mi vida, llena de trabajillos que compaginaba con otras actividades ya no para llegar a fin de mes, sino a la mitad, he sido dependienta en este sector y conocido todo tipo de especímenes.

Las boutiques eróticas ya nada tienen que ver con aquellos lugares lúgubres, supermercados del sexo, llenos de productos y consoladores hiperrealistas en color carne, empeñados en reproducir la anatomía hasta el más mínimo detalle. Cuchitriles, casi siempre regentados por un dueño-dependiente con muy malas pulgas, que contestaba con monosílabos a las preguntas de sus potenciales clientes. Claro que también es posible que la avalancha de estilosos centros que comercializan el éxtasis nos produzca una cierta nostalgia por aquellos de antaño, más ásperos pero más literarios. La última vez que visité Londres comprobé, para mi desgracia, que las sex shops del Soho, casi todas de la vieja escuela, están en peligro de extinción. El dueño gruñón de una de ellas me explicó, a regañadientes, que los caseros no quieren alquilar a ese tipo de negocios. Intentan regenerar el barrio aunque, en el fondo, lo que buscan es subir los alquileres.

1. El personal de la tienda no es el contestador de una línea erótica

Probablemente, los sex shops, las tiendas gourmets y algunas de tecnología u ordenadores, sean de los pocos establecimientos de venta al público que todavía conservan personal cualificado y conocedor de la mercancía que venden. Hay, por lo tanto, que aprovechar la experiencia y conocimiento de estas gentes y dejarse aconsejar en la difícil tarea de dar con el mecanismo electrónico más compatible con nuestras preferencias y demandas. Según Claudia Marcos, dueña de la tienda erótica La Maleta Roja, en Palma de Mallorca, “el 80% de los clientes que buscan un juguete erótico no tienen muy claro lo que quieren y desconocen bastante las novedades en este campo, por lo que el asesoramiento es esencial. Especialmente cuando se trata de su primer juguete, porque, además de sus gustos sexuales, hay ciertos aspectos a tener en cuenta, como el funcionamiento o, algo que yo siempre aconsejo, que se sea recargable y no de pilas”. Pero si la mayoría de las mujeres no están al tanto de la tecnología más novedosa en este sector –vibradores de clítoris con 30 marchas que se activan con la voz o la música–, gran parte del género masculino vive al margen de las innovaciones en materia de juguetería erótica para ellos, por lo que lo mejor es dejarse asesorar. Como Marcos apunta, “aquí hay objetos increíbles, como las vaginas realistas, hechas a partir de moldes de las de actrices porno, y que por fuera parecen una linterna, o masturbadores con forma de botes de cerveza y con sensación vagina, ano o boca-garganta”.

Leer mas

 

0 comentarios

Escribe tu comentario

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *